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Estrenan pelicula de Chijona en Cines de Morón

Estrenan pelicula de Chijona en Cines de Morón

Autor:Víctor Ramón Guirola Rodríguez.

El  cine   cubano vuelve  a  convocar  a  miles  de  personas,  esta  vez la  propuesta  nos  llega  de manos  del  realizador  Gerardo Chijona,  quien  con un  nuevo  algoritmo de trabajo, básico y anecdótico, esboza su más reciente producción: Boleto al paraíso, pretexto  además   para  homenajear   al Instituto Cubano de Artes  e  Industrias Cinematográficos  en  su  CINCUENTA  y DOS  aniversario.
Con amable imparcialidad, casi con benevolencia y ternura conmiserativas, Chijona cimentado en hechos reales recogidos en el libro Confesiones a un médico, de Jorge Pérez Ávila,  nos  simboliza  la  historia de  DOS  jóvenes que  cruzan  sus caminos y deciden partir en busca de un Paraíso que marcará el resto de sus vidas, las que se verán lastradas por el SIDA, la adicción a las drogas y otros flagelos.

Entre los intérpretes  que integran  la  nomina destacan los noveles Miriel Cejas, Héctor Medina, Dunia Matos, Saray Vargas, Fabián Matos y Ariadna Muñoz; los consgrados Luis A. García, Jorge Perugorría, Blanca Rosa Blanco, Alberto Pujol, Laura de la Uz, Osvaldo Doimeadios y, Rafael Lahera, así como los veteranos Mario Limonta, Paula Alí y Samuel Claxton.
Boleto al paraíso  es la cuarta película de Chijona y está producida por el ICAIC, con la participación de Malas Compañías P.C. de España, la Fundación Villa del Cine de Venezuela y el apoyo del Programa IBERMEDIA.
De estreno en   todos  los  cines  del país BOLETO AL PARAISO DE GERERARDO CHIJONA.

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MORÓN,ESCENARIO DE LA MINIFERIA DEL LIBRO 2011.

Desde el pasado SIETE de abril, los espacios culturales del suelo moronense se han visto colmados de  excelente literatura,  pues el  evento más importante del libro en Cuba, abrió sus puertas aquí, como  pretexto  para  adentrarnos   por  los  caminos creativos   de varios  literatos  que  por estos  días,  nos  develan  sus quimeras, expectativas y ánimos de llegar con una  expresión  tan novedosa  como  atractiva.

El suceso devino además momento oportuno  para  la  presentación del libro: LAS BARCAS DE CRISTAL de la  escritora Lina Leiva Méndez,   volumen que  figuró  como  parte de las  novedades de la  Casa Editorial Gente  Nueva para  este  año.  La  Noche de Exilia Saldaña, fue otro de  los  textos  propuestos  que  en esta MINIFERIA MORON 2011 sobrepasan  los MIL QUINIENTOS títulos.  

Las jornadas que   tienen  como sede central la  biblioteca local SERGIO ANTUÑA, son animadas por varios  artistas aficionados liderados  por  los Instructores de Arte, que a  su vez han estructurado  un programa meritorio de ser presenciado.

 Hasta  el próximo ONCE de abril, el libro y la  literatura son protagonistas  de eventos teóricos, coloquios, exposiciones y varias acciones, encaminadas  todas, a promover tanto a escritores noveles como a otros ya consagrados.     

Otra  vez  brindamos  por  espacios que  propicien  el  desarrollo  cultural  en  Cuba  y  que  le  den  el  impulso  necesario  para  lograr  un  mayor   acercamiento de  todos.


Víctor Ramón Guirola Rodríguez.

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Bruno Rodríguez en ONU: “La reconstrucción de Haití es tarea pendiente”

Haití tras el terremoto del 12 de enero de 2010

 

Haití tras el terremoto del 12 de enero de 2010

Discurso de Bruno Rodríguez Parrilla, Ministro de Relaciones Exteriores de la República de Cuba en la sesión especial del Consejo de Seguridad sobre Haití. Nueva York, 6 de abril del 2011.

Señor Presidente de la República de Colombia y del Consejo de Seguridad, Juan Manuel Santos:

Señor Presidente de la República de Haití, René García Preval:

Hace apenas un año, más de 150 gobiernos y otros actores internacionales nos comprometimos en la sede de esta Organización a prestar una cooperación sustancial para la recuperación y la reconstrucción de Haití tras el desastre provocado por el terremoto del 12 de enero de ese año. En términos declarativos, fue una muestra encomiable de solidaridad.

Los montos comprometidos de 9 mil millones de dólares para la reconstrucción, de los cuales 5 mil se desembolsarían en los primeros dos años, más los valiosos ofrecimientos adicionales en especie, aunque fueran insuficientes, reflejaban una voluntad innegable de cooperar. El principio declarado de canalizar esta ayuda con pleno apego a las prioridades del Gobierno haitiano, de forma que fortaleciera la autoridad del Estado, entrañaba un respeto universal a la soberanía de ese sufrido país y a las prerrogativas de sus autoridades gubernamentales.

Parecía existir una voluntad universal de prestar asistencia a esa nación heroica, la primera en romper el yugo colonial y en abolir la esclavitud en el hemisferio americano.

Desafortunadamente, lo ocurrido desde entonces no ha sido consistente con el espíritu que primó en aquella conferencia del 31 de marzo de 2010. Sin embargo, muchos de los autoproclamados “principales donantes” continúan dedicando exorbitantes recursos a la guerra y a la intervención militar.

Los montos de ayuda financiera y material comprometidos, aunque insuficientes frente a la magnitud del problema, no se han desembolsado. No se ha respetado la voluntad del Gobierno haitiano, ni se ha prestado atención a sus prioridades. La reconstrucción de Haití, con la cual todos nos comprometimos, es una tarea pendiente.

En los meses posteriores al terrible sismo, Haití parecía ser despedazada por los gobiernos de los países más poderosos e industrializados que distribuían sus ayudas, de manera arbitraria y arrogante, mediante sus voraces compañías y algunas de sus más ricas Organizaciones No Gubernamentales.

Hasta hoy, continúa prevaleciendo la canalización de fondos y recursos fuera de los programas y el control del Gobierno haitiano, lo que conduce al despilfarro, la corrupción y la satisfacción de intereses muy marginales o selectivos.

Cuba comparte las preocupaciones expresadas por los Jefes de Gobierno de CARICOM en el Comunicado emitido por su Reunión Inter-sesional del pasado 26 de febrero, cuando se refirieron, con sentido crítico, al Fondo de Recuperación, a la Comisión Interina de Recuperación de Haití, a sus métodos de trabajo, al necesario respeto a las prioridades del gobierno haitiano y al flujo insuficiente de los recursos comprometidos.

Señor Presidente:

Cuba ha concentrado sus esfuerzos en el área que más impacto puede lograr, la salud pública, elemento clave de la sostenibilidad y la estabilidad social de Haití.

En plena coordinación con la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América, y bajo las indicaciones y prioridades del gobierno haitiano, hemos trabajado sin descanso en la puesta en marcha de un programa de reconstrucción del sistema nacional de salud, cuya esencia radica en satisfacer las necesidades sanitarias del 75% de la población más necesitada, con un mínimo de gastos.

Desde el 12 de enero de 2010 hasta hoy, han sido atendidos casi 2 millones de pacientes, se han realizado más de 36 mil intervenciones quirúrgicas y casi 8500 partos. Más de 465 mil pacientes han recibido tratamientos de rehabilitación.

Se prestan servicios en 23 hospitales comunitarios de referencia, 30 salas de rehabilitación, 13 centros de salud, 2 posiciones quirúrgicas oftalmológicas y en el Laboratorio de Salud Pública. En los 10 Departamentos del país, se desarrolla un Programa Integral de Higiene y Epidemiología.

El programa de cooperación impulsado por Cuba cuenta hoy con 1 117 colaboradores de la salud, de ellos 923 son cubanos y 194 de varios países graduados en Cuba.

Los recursos aportados solidaria y generosamente por el Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Chávez Frías, han sido esenciales. Con Brasil, hemos trabajado también estrechamente mediante un Acuerdo Tripartito con Haití.

Cuba ha recibido también el respaldo de varios países para la ejecución de este programa de salud. Namibia, Noruega, Sudáfrica, Australia y España han aportado, junto a grupos de donantes individuales, algo más de 3,5 millones de dólares.

Estamos dispuestos a trabajar con todo país u organización que, de manera estrictamente humanitaria, con respeto y en plena coordinación con el gobierno haitiano, tenga la voluntad de participar en la reconstrucción y desarrollo de su sistema de salud.

Simultáneamente, los médicos cubanos han enfrentado una grave epidemia de cólera. Para ese fin se establecieron 67 unidades, en las que se han atendido más de 73 mil pacientes, la tercera parte de todos los casos de cólera vistos en el país. De ellos, sólo fallecieron 272 personas, para una tasa de letalidad de 0.37 %, inferior en 5 veces a la del resto de las instituciones presentes en Haití. Ello ha requerido abnegación y espíritu de sacrificio para atender a los pacientes, sobretodo en horas nocturnas. En los últimos 77 días consecutivos, nuestro personal de medicina y enfermería no ha tenido fallecidos de cólera.

Una nueva experiencia fue la creación de los Grupos de Pesquisa Activa “Subcomuna Adentro”, que permitió estudiar a casi 1 millón 700 mil personas que viven en comunidades sin acceso a los servicios de salud, y diagnosticar a más de 5 300 casos de cólera en sus propios domicilios.

Traigo estos datos, con toda la modestia de nuestro pueblo, solo para argumentar con ejemplos prácticos, nuestra convicción de que lo que requiere Haití es una ayuda sustancial y desinteresada, estrechamente coordinada con su Gobierno, que contribuya a su desarrollo y a superar las inmensas dificultades y disparidades socioeconómicas que afectan al país e impiden la estabilidad y el progreso de su pueblo.

Señor Presidente:

Haití no precisa de una fuerza de ocupación, no es, ni puede convertirse en un protectorado de las Naciones Unidas.

El papel de Naciones Unidas es apoyar al Gobierno y al pueblo haitianos en la consolidación de su soberanía y autodeterminación. Las fuerzas de la MINUSTAH han estado en ese país para un mandato muy específico de promoción de la estabilidad, que debió y debe respetarse con rigurosidad. La MINUSTAH no tiene prerrogativas políticas para inmiscuirse en asuntos internos que solo competen a los haitianos ni debe hacerlo. No puede aceptarse que sea partícipe de las opciones electorales o que presione a las autoridades soberanas en un sentido u otro. Tampoco tiene ninguna autoridad para hablar a nombre de Haití.

Cuba tiene el firme convencimiento de que la situación humanitaria de Haití no es un tema que competa al Consejo de Seguridad sino a la Asamblea General de quien usurpa frecuentemente sus facultades. No es esta una cuestión que amenace la paz y la seguridad internacionales, ni que se resuelva con fuerzas militares concebidas para operaciones de mantenimiento de la paz. Son conocidas también las serias consecuencias de las omisiones, los excesos, los dobles raseros y los procedimientos antidemocráticos que padece este Consejo.

Los problemas de esa hermana nación son, en lo esencial, provocados por siglos de saqueo colonial y neocolonial, por el subdesarrollo, por la imposición de una de las dictaduras más largas y sangrientas que vivió nuestra región y por la intervención extranjera.

El derecho inalienable del pueblo haitiano a la independencia y la autodeterminación debiera ser, al fin, respetado.

Haití necesita recursos para la reconstrucción y recursos para el desarrollo. Requiere compromiso humanitario y no injerencia ni manipulación política. Hace falta un mínimo de generosidad en vez de tanto egoísmo.

Muchas gracias

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Al encuentro con la historia delegados al Congreso Pioneril

La voluntad de luchar y vencer, la justeza de las ideas, la unidad y la firmeza son las armas más poderosas y esas jamás le faltarán al pueblo cubano, afirmó este sábado José Ramón Fernández, vicepresidente del Consejo de Ministros.
   Al encuentro con este Héroe de la República de Cuba fueron los 300 delegados al V Congreso Pioneril, en la antesala de las sesiones de trabajo, para desandar juntos los caminos de la historia patria y de la Revolución, iniciada en 1868, que sigue adelante hoy y que a los "pinos nuevos" corresponde preservar y continuar.
   Por esto, aunque centrada en la epopeya de Playa Girón, la clase magistral de Fernández fue mucho más atrás y, como salidos de las páginas de un libro, niños y adolescentes vieron desfilar ante sus ojos deslumbrados a hombres y sucesos de dimensiones épicas, en un singular repaso que por mucho tiempo han de recordar.
   Girón fue lo mismo que Mal Tiempo y Las Guásimas o que Guisa y El Uvero, y tantos otros combates y batallas librados por nuestros mambises y el Ejército Rebelde, con menos armas y hombres, pero con el derecho, la razón y la voluntad de triunfar de nuestro lado, porque es así como ha vencido siempre la Revolución, significó.
   Con una participación sobresaliente en el enfrentamiento y derrota de la invasión mercenaria en 1961, acciones en las cuales resultó herido, el veterano combatiente habló a los pioneros de la Cuba anterior a 1959 y con ellos hojeó el libro ¿Por qué la Revolución Cubana? La verdadera historia de la dictadura de Fulgencio Batista.
   Obsequio del Ministerio del Interior a los delegados al Congreso, este título de la Editorial Capitán San Luis muestra en imágenes desgarradoras un pasado de miseria, hambre, crímenes, abusos, insalubridad y desamparo, que la Revolución barrió y cuyo retorno las nuevas generaciones de hoy y de mañana han de impedir.
   Nuestro legado es esta obra, todo lo alcanzado, la soberanía, la lucha por la justicia, el compromiso con el pueblo y con una historia llena de gloria, que ha costado sangre, esfuerzo, dolor y el sacrificio de muchos, y a ustedes tocará defender cada conquista y sueño y continuar construyendo el futuro, añadió.
   Como recuerdo de este día, Yamilé Ramos Cordero, presidenta de la Organización de Pioneros José Martí, entregó a  José Ramón Fernández, uno de los 10 delegados de Honor a la cita, un cuadro en el que el yate Granma navega en un mar de pañoletas azules y en el cual puede leerse: "Los pioneros cubanos proa al futuro".
   El "Granma" es un símbolo de libertad, esa que sus padres y abuelos ganaron y que la juventud cubana preservará por siempre, dijo feliz y emocionado el Vicepresidente del Consejo de Ministros.
   En este encuentro en la Escuela Nacional de la Unión de Jóvenes Comunistas Julio Antonio Mella y a la hora del matutino en la villa, la Escuela de Instructores de Arte Eduardo García Delgado, las organizaciones estudiantiles y la Federación de Mujeres Cubanas entregaron a la "José Martí" diplomas y obsequios por su cumpleaños 50.

Fuente:Ain

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La televisión la hacemos todos

La televisión la hacemos todos

La televisión la hacemos todos Intervención del Presidente de la UNEAC, Miguel Barnet, en el Balance del Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT). Por Miguel Barnet Nunca antes los vínculos del ICRT han sido tan estrechos y sólidos como hoy con la UNEAC. miguel-barnetRompimos ese nudo gordiano, y aspiramos a ser aliados en la comunicación basada en el respeto a la autonomía de cada Institución. Pero no podemos ahora abroquelarnos en nuestros espacios. No somos dueños del espacio intelectual y mental de nadie. Tenemos que aplicar el diálogo y superar diferencias que puedan derivarse de incomprensiones y prejuicios. Yo siempre digo que la televisión cubana es la mejor de América Latina, a partir de la experiencia vivida en varios países. Sabemos que en el continente prevalecen la banalidad, la mediocridad y el populismo, que se muerden la cola. No puede haber recelos entre nosotros. Tiene que prevalecer un espíritu de diálogo. Y eso demostrará una vez más la confianza y el respeto que nos tenemos. No es posible desarrollar el pensamiento crítico si no somos capaces de autocuestionarnos. Creo que hoy estamos poniendo un granito de arena para entendernos mejor y colaborar con más solidaridad y entrega. La televisión la hacemos todos. Y la alta cultura, que no es otra que la que tiene su origen en las raíces populares, sí debe estar presente en nuestros medios. La televisión no puede dar la espalda a la tradición que se ha tejido a lo largo de la historia. Ojo con no discernir entre entretenimiento y vulgaridad. Toda manifestación de la cultura debe establecer un equilibrio entre educar y entretener. Cuando dije que la televisión era educación, pero también entretenimiento, estaba defendiendo la posibilidad de llevar al público lo más atractivo de nuestras más genuinas expresiones artísticas, que nunca son aburridas. Pero ocurre que a veces algunos programas llevan una carga de veneno inconsciente. ¿A qué veneno me refería yo en aquel diálogo con el Comandante en Jefe durante la Feria del Libro con intelectuales de muchos lugares del mundo? Al mal gusto, a la banalidad, a la chabacanería, a la mixtificación folklorista a ultranza, la procacidad, y la profusión de géneros menores, que no responden a ninguna tradición. Me refería también a una visión ideológica monolítica, reduccionista, y no crítica. Somos protagonistas del cambio social y juntos debemos asumir esa responsabilidad. La UNEAC no es el lobo feroz, ni tampoco La Caperucita Roja, pero sí,como ha dicho Magda González Grau, abogamos por el diálogo, porque los intelectuales y artistas tengamos la posibilidad de interactuar con nuestros homólogos de la televisión y la radio, con quienes la dirigen, en el espíritu martiano de que amar es criticar. Trabajemos juntos el ICRT y la UNEAC. Nos debemos al público. Démosle lo mejor. 24 de marzo de 2011.

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Luis Alberto García: “He sido leal al tiempo que me tocó vivir”

Amaury. Muy buenas noches. Estamos en Con 2 que se quieran, ahora aquí en 5ta. Avenida y calle 32, en el barrio de Miramar, en los maravillosos Estudios Abdala.

Hoy nos acompaña otro de esos grandes amigos míos. La gente dice que yo nada más que invito a mis amigos, bueno, este es otro de mis amigos: uno de los actores más inteligentes de la escena cubana. Una de las personas más sensibles que yo conozco, un melómano, un chef de cocina, en fin, vamos a hablar con él de muchísimas cosas. Una de las personas que yo admiro profundamente. El Cine Cubano, la Televisión Cubana; la historia del Cine y de la Televisión Cubanas no se puede escribir, si no ponemos, como diría Eúfrates del Valle, en letras de oro, el nombre de Luis Alberto García hijo.

Mi hermano, un gusto que hayas venido, que al fin te haya agarrado, porque tú fuiste una de las primeras personas que llamé. Incluso, cuando este programa era un proyecto, cuando no se había filmado ni si quiera el primero, yo dije: Luisito. Y en aquellos momentos, tú, no me dijiste que no, porque la palabra no es decir que no, sino no mostraste un interés especial en venir. ¿Por qué cuando te llamé por segunda vez, sí?

Luis Alberto. Bueno, porque cuando comenzaba el proyecto tuyo, yo estaba atravesando un momento difícil de mi vida, en el plano personal, incluso hasta en el profesional. Y yo soy de la opinión, de que no tengo por qué echar a perder los proyectos de los amigos míos, sobre todo los proyectos que valen, como este.

Amaury. Gracias.

Luis Alberto. Luego, cuando vi el programa, pues me enamoré, te lo he dicho. Te he llamado y te he colmado de elogios, a ti y a todo tu equipo, porque de verdad que han hecho una cosa lindísima.

Amaury. Y bien que nos ha costado. Y te agradezco que hayas venido y voy a empezar entonces con este, porque en tu página Web, leí esta cosa increíble, que es un soneto que te hizo Joaquín Sabina. Y dice

En la página Web de Luis Alberto

quisiera yo plantar esta semilla,

beso de Judas, oración del huerto

de quien sabe poner la otra mejilla.


En al isla de los ciegos Dios es tuerto

verde olivo, Shangó de las Antillas,

alzo mi copa porque no estás muerto,

ni te has pasado en balsa a la otra orilla.


Y si quieres reír, pide otro trago

y si quieres llorar, llora conmigo

que perderá contigo la partida.


Yo sé que paladeas cuanto hago,

tú deberías saber que te bendigo,

melancolimulato de mi vida.”

Bueno, a cualquiera no se le hace un soneto… Joaquín Sabina no anda regalando sonetos como un loco.

Luis Alberto. Bueno, no sé, la vida me ha dado la suerte de tener amigos inmensos, gente que yo nunca imaginé que iba a poder tocar con mi mano, abrazar, o compartir su obra. Y este es uno de los casos. Bueno, me tocó. Yo a veces todavía no me lo creo. Y yo te soy sincero, Amaury, eso tampoco es así por gusto. Yo le decía: Joaquín, nunca en mi vida me puse a recopilar recortes de prensa, ni cosas así. ¿Qué sabía yo que iba a venir Internet ni las páginas Web ni nada de eso?

Amaury. Sí, claro, claro, ni él sabía.

Luis Alberto. Y entonces me dijo: Pero mira, los amigos, los que te conocemos, la gente puede dar opiniones, y eso vale lo mismo. Aquí está la mía… Me mató.

Amaury. Además, es precioso, melancolimulato.

Luis Alberto. Sí, sí.

Amaury. Una cosa…, cosas de Sabina. Sabina es como sus canciones pero…

¿Cuánto de Luisito hay en cada personaje?

Luis Alberto. Mucho, mucho. El trabajo nuestro es meterte en otras pieles, en personas que muchas veces son muy diferentes a ti, pero a cada personaje, por muy lejano que esté, yo siempre trato de ponerle algo mío. De ahí que a mí me interese, por ejemplo, si hago de un asesino, un ser deleznable, un tipo despreciable, pues digo, pero no hay nadie que sea despreciable a tiempo completo, y a lo mejor, este tipo tan despreciable, resulta que es fanático de Wagner y le gusta esa música. O este otro, que es igual de despreciable, siente un amor inmenso por un hijo o por una hija, y eso le da al personaje color, le da profundidad, y hace que la gente vea en pantalla a un tipo que es creíble, que no es malo a tiempo completo.

Amaury. Claro, pero ¿tú te sientes identificado con actores como Marlon Brando, por ejemplo, o Robert de Niro, que dicen que siempre son Marlon Brando y Robert de Niro, hagan lo que hagan, tú sientes que hay algo ahí que son ellos, siempre?

Luis Alberto. Yo quisiera, realmente, Dios o la vida no me ha dado todo el talento que yo quisiera tener. Yo quisiera ser diferente en cada personaje. Pero es tremendamente difícil. Es tremendamente difícil y no depende solo de que tengas una buena tanda de maquillistas detrás, ni mucho menos.

Amaury. No, no, no es caracterización.

Luis Alberto. Los dos que me pusiste son…, Marlon Brando y Robert de Niro.

Amaury. Lo que pasa es que leí, hace poquito, una entrevista de Robert de Niro, donde él decía: “Me cansé de intentar ser otra persona y ahora voy a dedicarme a ser Robert de Niro”. Estaba tremendo el comentario, por eso te lo hice.

Ahora, husmeando en tus cosas para preparar esta entrevista, encontré una frase tuya de cuando estabas filmando La vida es silbar, con Fernandito Pérez, dijiste lo siguiente: “He aprendido que no hay que darlo todo por hecho y que hay que trabajar para vivir mejor, no para sufrir.” La pregunta es: ¿Has logrado vivir mejor y no sufrir?

Luis Alberto. ¡Ay, Dios mío!, uno no puede andar diciendo frases así, porque después… (risas)

Amaury. …Mira, porque después salen en la entrevista…. (risas)

Luis Alberto. …Después salen en la entrevista y tienes que ser consecuente. No, sigo, sigo en ello. Sigo pensando que hay que trabajar para no sufrir. Lo que pasa es que la vida misma no es felicidad todo el tiempo, ni sufrimiento todo el tiempo y el trabajo nuestro, tampoco. Entonces sigo en eso, sigo en ese empeño.

Amaury. ¿Sigues en el empeño de vivir mejor?.

Luis Alberto. Sí, claro.

Amaury. Y de sufrir menos.

Luis Alberto. ¡Sí, no es malo, no es malo, eso no es malo, claro!.

Amaury. Ahora, aquí viene otra de las cosas que se dicen de ti, porque todas son interesantes -nuestro querido amigo, Carlitos Varela, ha dicho que las heridas de la vida tú las curas en el escenario- Y eso es bien arriesgado por parte de Carlitos, ¿tú estás de acuerdo con lo que Carlos dice?

Luis Alberto. Yo creo que lo que quiso decir es que los golpes, que el sufrimiento que puedes tener en algún momento de tu vida, yo los uso y los encaramo en el escenario, todo lo pongo delante de la cámara. El oficio de actor es bien difícil, porque tienes que sacar a flote tu mundo interior, si eres un tipo sincero y te tomas en serio tu trabajo, no tienes otra alternativa que mostrarte tal cuál eres, o sea, que de curarme nada. Puede que el trabajo me sirva para exorcizar demonios, o sacarme de adentro esas heridas, pero, ¿curarlas?, ¿olvidarlas?, no.

Amaury. A ver, yo no te voy a adular, yo te admiro mucho, como te admira todo el que te ha visto actuar en la vida, el que no te admire, es porque no te vio actuar, el que te vio actuar ya te admira. Sin embargo, yo tengo la impresión, igual tú piensas lo contrario, de que tú has luchado contra un componente en la vida, que es la suerte, o sea, tenemos también otro amigo querido, que estuvo en el programa, tuvo la gentileza de venir y que dio una entrevista fascinante, Jorge Perroguría, Pichi.

Luis Alberto. ¡Ahhh, el Pichi!.

Amaury. Es un hombre con suerte, o sea, además de talento, además de belleza, tiene suerte. ¿Tú te consideras un hombre afortunado? Porque tú también tienes talento, tú también tienes belleza física…

Luis Alberto. Depende de cuál sea la suerte. Yo creo que en el caso de Pichi…, Pichi estuvo listo para cuando ese momento se presentó. En su caso fue Fresa y Chocolate.

Amaury. Fresa y Chocolate, sí, él lo dijo en el programa.

Luis Alberto. Yo me considero un hombre afortunado, Ama, porque hago lo que quiero hacer, o sea, no hay muchas personas en el mundo que puedan estar toda una vida viviendo de lo que les gusta hacer. Y a mí lo que me gusta es actuar. Y lo he hecho, y además, lo he hecho con devoción, y creo que lo he hecho con hidalguía, y creo que lo he hecho con respeto. Y aunque no me sale bien siempre, porque hay…

Amaury. …Pero casi siempre…

Luis Alberto. …Porque hay cosas que a mí no me han salido bien. Yo me considero un hombre afortunado, por ese lado, muy afortunado. Claro, a lo mejor en otro contexto, qué se yo, me pagarían mejor o tendría una casa, finalmente. Cosas materiales, pero las espirituales, yo, las espirituales, de esas no me quejo.

Amaury. Tienes para regalar. (risas)

Luis Alberto. No, tampoco, porque eso suena, eso suena muy, eso suena muy…

Amaury. …Eso es vanidad.

Luis Alberto. Sí, sí. Pero no, no, las espirituales no…

Amaury. …Y compasión, cuando la gente dice: tengo para regalar, ese nivel de compasión es absoluto.

Ahora, yo estuve revisando, Luisito, y hasta la cuenta que yo pude sacar, -soy malo en matemáticas, muy malo-, tienes una carrera…, yo estuve contando, lo fui contando así, miraba en la pantalla y lo iba contando: uno, dos, tres, cuatro, porque yo no puedo contar tampoco rápido, y llegué como a 68, entre largometrajes, cortometrajes. Hay como cuatro que están por hacerse. Y lo de la televisión, ahí no pude contar, los números que yo me sé, que son como hasta el 100, ya en el 101 dije: ¿Qué número será el 101? Ya no podía. Todos esos trabajos ¿tú los haces, los aceptas: por acumular cantidad, o aceptas esa cantidad de trabajo porque es una posibilidad de sobrevivir en este mundo?

Luis Alberto. A ver. Yo he sido muy selectivo con los personajes, las obras en que decido trabajar, la gran mayoría del tiempo. En otros momentos, que son los menos, me he visto compulsado a hacer una película o un medio-metraje, que no me agrada tanto y que no me parece tan interesante, pero necesitaba poner comida en la mesa. Son las menos, o sea, que no ando por ahí queriendo acumular, porque al final, de qué te vale tener 400 películas, si de esas solo se pueden salvar dos. Yo, lo que sí soy un, como dicen en inglés, un workaholic, un tipo adicto al trabajo. Y aunque hay amigos míos que dicen que es un defecto, las tomo cuando se trata de trabajar gratis. Lo que pasa que no me gustaría que se acostumbraran mucho a que siempre fuera gratis.

Amaury. Bueno.

Luis Alberto. La vida es de una manera y yo no puedo tratar de cambiarlo todo, porque no soy Dios. Qué contradicción, que en muchas ocasiones, los trabajos que más quiero, incluso por los trabajos por los que más me respetan, a veces son los peor pagados.

Bueno, aquí no lo voy a decir, pero lo que Isabelita Santos y yo…, no cobramos mucho por hacer Clandestinos, casi nada. Sin embargo, a veces haciendo un bodrio, de lo que yo llamo comestibles, porque son para comer, resulta que de pronto vienen y me pagan: ¡caballeros! ¿por qué no me habrán pagado esto por Clandestinos?, que sí costó trabajo hacerla y no la cosa esta en que lo que estoy haciendo es casi un payaso. Pero bueno, es así.

Amaury. Bueno, pues ahora que hablaste de Isabel, voy a irme a Isabel, porque son como las parejas cinematográficas que uno recuerda, las americanas, ¿no? Es una pareja cinematográfica muy bien llevada, que te ha dado a ti y a ella, a los dos grandes satisfacciones. Hicieron Clandestinos; La vida es silbar; la de Chijona, ¿cómo se llama?

Luis Alberto. Adorables mentiras.

Amaury. Adorables mentiras.

Luis Alberto: En la televisión también hicimos cosas, muchas, muchas. Yo he trabajado mucho con Isabelita. Incluso, hasta una película que no salió nunca.

Amaury. ¿Cómo que no salió nunca?

Luis Alberto. La dirigió Danilo Lejardi, Alderete hacía la fotografía y Danilo Lejardi era el director y nunca salió. Parece que no funcionó, no la editaron a tiempo, no sé…

Amaury. …La dejaron lejardi, lejardi. (risas)

Luis Alberto. Sí, sí, la dejaron lejardi, lejardi (risas).

Chico, con Isabelita, yo tengo una relación que viene desde que éramos muy jóvenes, muy jóvenes, muy jóvenes. Yo veía a Isabelita en el comedor de la ENA y ella me veía a mí en el comedor del ISA.

Y desde que ella hizo Pasos hacia la montaña, me enamoré de su trabajo, de esa fuerza visceral que tiene esa muchacha, que es un animal de actuación. Bueno, cuando digo animal de actuación se entiende que es un piropo.

Amaury. Claro, está clarísimo.

Luis Alberto. Y desde entonces siempre soñábamos hacer cosas juntos, cuándo podríamos hacerlas y la vida nos puso en bandeja de plata muchas oportunidades y las hicimos. Luego, ya no somos tan jóvenes, casi siempre el cine se hace con gente de 20 años, 30 años, cosas así, y no hemos tenido nuevamente la oportunidad. La última fue en La vida es silbar, de Fernando (Pérez). Eso es un regalo que la vida me dio, trabajar con Isabelita.

Amaury. Ella también en su entrevista, no sé si la viste, en su entrevista para Con 2 que se quieran, ella también habló con mucho cariño de ti como partenaire.

Luis Alberto. Porque nosotros no necesitamos ensayar, no necesitamos hablar mucho, ahí sucede algo que es una empatía, eso es conexión, eso es química. O sea, sin química no hay química.

Amaury. (risas) No, eso lo dijo otro gran prócer, un gran prócer dijo eso, parafraseando, ¿no?

Luis Alberto. Sí, claro. (risas)

Amaury. Es el mismo caso de la técnica (risas). Luis, últimamente tú has sido muy entrevistado, siempre has sido muy entrevistado, últimamente más. Y yo descubro en esas entrevistas, las busqué, he rastreado en estos días, estoy hecho un experto en Luis Alberto García y yo no veo que se habla demasiado de tu niñez, de tu infancia, de tu familia. ¿Qué significó tú familia para ti, tus padres, tu entorno, tú niñez? y después quiero que me hables de cuán duro fue la muerte de tu padre.

Luis Alberto. Mira, yo vengo de una familia muy humilde. Por la parte paterna eran dos personas con muy bajos ingresos, que tenían 11 hijos, mi padre fue uno de esos 11. Y por la parte materna igualmente pobres, mi abuelo materno, que no lo conocí nunca, abandonó a su familia, mi mamá nunca más lo vio. Y mi abuela era costurera, mi abuela materna.

Nací en una casa en el Cerro, una pequeña casita en el Cerro, donde vivíamos 11 personas. Mis recuerdos de cuando era muy niño, muy niño, muy niño era que casi no veía a mi padre. Claro, yo nací en el 61 y sabes, aunque tú no eres tan viejo.

Amaury. Bueno.

Luis Alberto. Que la década de los 60 fue un década convulsa, no solo en el mundo, sino también en Cuba. Mi padre, entre el teatro, el cine, los conciertos, los recitales, no sé qué, no paraba mucho en mi casa. Yo tengo dos hermanos más, soy el mayor de tres hermanos varones. Mi mamá era la que siempre estaba bandeándose con nosotros. Y lo que recuerdo de mi padre siendo niño, es que descubrí muy pronto que la gente lo conocía en la calle, y eso me llamaba la atención. Yo decía, ¿y por qué estas mujeres forman esa gritería? Y que le firme autógrafos, y de pronto, como que me volví un adicto a eso, me encantaba salir con mi papá y ver que mi papá era tan querido y que en todas partes…

Amaury. …Y tan deseado…

Luis Alberto. …Sí, y al mismo tiempo, imagínate tú, qué cosa más linda para un niño, asistir a la filmación de unas aventuras. Mi papá estaba haciendo Espartaco cuando aquello. O asistir a un ensayo en el teatro y era una cosa muy rara para mi ver a René de la Cruz, a Carlos Gilí, a tanta gente que visitaban mi casa, y que se sentaban con mi padre a tomar y a comer y no sé cuánto y luego, verlos allá arriba, parados encima de un escenario, siendo otras personas. Ese entorno era para mí muy raro, pero al mismo tiempo atrayente, cautivante. De ahí, que desde edad muy temprana yo dije: Yo lo que quiero es hacer eso. A mi me gustaría ser, yo no decía actor, yo decía artista.

Amaury. Artista.

Luis Alberto. Decía artista. Sin embargo, mis otros hermanos no, para nada. En aquella época era habitual que hubiera niños actores, Bernardito Menéndez comenzó así, bueno, Patricio (Wood).

Amaury. Patricio Wood, igual.

Luis Alberto. Hizo El Brigadista muy temprano. Maribel Rodríguez también. Pero mi papá me dijo: no, no, negativo compañero. Usted gáneselo, estudie, que esto es una cosa muy seria. La actuación es una cosa esplendorosa. Y así fue como después ya me llevó hasta el ISA.

Yo, ahora, Amaury, me doy cuenta que los niños suelen ser, a veces, un poco injustos sin proponérselo. Yo estaba prendado de la figura de mi papá, ¿entiendes?, era como un enamoramiento de hijo a padre. Pero ahora, en la distancia, me doy cuenta que la verdadera heroína era mi vieja. ¡Pobrecita!, le decían la caminadora, porque mi mamá… Yo le pregunto ahora: ¿Mamá, porque tu nos hacías caminar tanto a nosotros, si habían guaguas? Y me dice: para cansarlos, para que se durmieran lo más temprano posible. Así que aprovecho tu programa para decirle a mi mamá, que yo quiero un autógrafo de ella.

Amaury. Ah, qué bonito, muy bonito. Afortunado tú que puedes pedírselo.

Luis Alberto. Y cuando mi viejo me faltó, pues me faltó la mano que salía siempre desde la oscuridad cuando yo estaba apretado. Pero de todas maneras, sigue estando ahí.

Amaury. ¡Claro que está!

Luis Alberto. Él me la da.

Amaury. Tú sabes que está; debe andar por aquí dando vueltas.

Luis Alberto. Me pone la mano aquí y me dice: enmiéndate anda.

Amaury. Oye, ¿y qué pasaba? a ver, para salir de… Es que los dos estamos en shock. ¿Qué pasaba en tu casa?, porque esa es la parte que a mí me llama la atención, cuando tu papá se daba un beso con un personaje de la televisión.

Luis Alberto. Mira, mi mamá es una mujer de las que ya no existen. Mi mamá no acompañaba a mi padre en todas esas noches de farándula. Mi mamá iba al teatro, veía la obra una vez, pero tampoco era esa pareja típica, ¿no?, que tú ves al artista con su muchacha al lado, o su esposa al lado. No, no, mi mamá no iba a nada. Mi mamá iba al trabajo, nos cuidaba a nosotros y luchaba contra la migraña, que siempre tenía mucha migraña

Amaury. ¿En qué trabajaba tu mamá?

Luis Alberto. Mi mamá trabajó siempre haciendo uniformes y cosas así, en un taller textil.

Amaury. Ahora, tú eres una persona, Luisito, que a cada ratico uno lee una entrevista tuya, que a algunos les parece subida de tono, a mí me parece siempre justa y siempre equilibrada y siempre coherente. Porque así eres tú. Ahora, ¿Tú haces eso por una necesidad de que las cosas mejoren, cuando tú eres crítico, porque tú sientes que tienes una vocación de mejorador humano, sería la palabra, mejorador de la sociedad, sanador, sería, o tú lo haces porque te gusta la polémica?

Luis Alberto. No, no, mira, mira, yo no… Ser polémico no es un oficio, no, y además…

Amaury. …¡Hay personas que lo ejercen y lo trabajan!.

Luis Alberto. Sí, pero no, no, ni yo estoy interesado en hacerme de un pedigrí de contestatario ni mucho menos. Yo lo que mira. Este es el país que mi padre y mi madre escogieron para que yo viniera al mundo. Cuba me escogió a mí, yo orgulloso, ¿eh?, aquí es donde yo vivo y desde esa pertenencia, que además es una pertenencia que a mi me gusta decir, una pertenencia militante, porque tomo partido, desde esa pertenencia, yo siento que tengo todo el derecho de ser crítico y de cuestionarme cosas. Primero como artista, porque yo creo que los artistas -esto no es una verdad de Perogrullo, ni estoy diciendo que sea una sentencia así- yo creo que los artistas, más que dar soluciones, se cuestionan muchas cosas, casi todas.

Ahora, desde la pertenencia, que te hablaba antes, yo creo tengo el derecho de vivir en un país más justo, mucho más justo. A que el sueño del que hablaba mi Poeta Nacional, que es Silvio Rodríguez, que decía: En busca de un sueño ando todavía, pues yo ando todavía. Y para que los sueños sean sueños, uno tiene que pelearlos, y hay que ganarle espacio, a veces, a la desidia, a la estupidez, en ocasiones.

Amaury. A la inercia.

Luis Alberto. A la inercia, a la abulia.

Amaury. A la abulia.

Luis García. A la doble, hasta la triple moral.

Amaury. Y yo conozco gente que tienen más caras, ¡hasta cuatro!.

Luis Alberto. (risas) Ahora, no soy un apóstata, para nada. Yo digo las cosas en donde vivo, a tiempo y sonriente, ¿viste?, otra vez apareció Rodríguez.

Amaury. Claro, claro. Rodríguez ha estado apareciendo en todos estos programas. Es extraño que no haya querido venir aún.

Luis Alberto. Digo, en dependencia a lo que me pregunten, digo con toda sinceridad lo que pienso. Pero siempre para que la historia que me hicieron desde pequeño, tenga sentido.

Amaury. ¿Qué cosa era el Programa de Ramón?

Luis Alberto. El problema de Ramón.

Amaury. Porque era un programa como de radio provincial, por tanto este programa se escuchaba solo en la capital…

Luis Alberto. …Claro, ese programa se escuchaba en Radio Ciudad de La Habana. ¡Qué bueno que tú tocas eso! Hay algo que la gente no comprende. Un actor no es los personajes que él interpreta, ¿eh?

Te digo esto por lo siguiente. Cuando yo empecé a hacer el programa de Ramón, ya yo había hecho Algo más que soñar, para la televisión, con Eduardo Moya, y ya había hecho Clandestinos. Y la gente pensaba, mucha gente pensaba en ese entonces, que yo había ido realmente a Angola o que yo venía de la lucha clandestina. No, no, error, yo era un actor interpretando personajes. De ahí que como siempre me ha gustado todo lo que es transgresor, todo lo que es indagador, todo lo que se haga a la luz cosas en la que yo creo, Cuando Ramoncito me dijo: vamos a hacer un programa así.

Amaury. Ramón Fernández Larrea.

Luis Alberto. Ramón Fernández Larrea me invitó a hacer el programa y yo enseguida le dije: Sí, venga, claro. Y luego he leído por ahí que él dice; que se sorprendió, que yo que venia de filmar epopeyas patrias, que no sé qué, que hiciera colaborar en eso. Le digo: Ramón, ¿hasta tú caíste en esa trampa?, claro que sí. Tienen que entender de una vez y por todas que el mismo tipo que hace Clandestinos, es el mismo que participa en el programa de Ramón. Es el mismo que hace Los Nicanores, es el mismo que hace Algo más que soñar, es el mismo que trabaja en La vida es silbar. O sea, que un actor no puede casarse con un solo tipo de personaje.

Amaury. ¿Y qué cosa era El programa de Ramón? Cuéntaselo a la gente, a los que no lo conocen.

Luis Alberto. El programa de Ramón era un programa en clave humorística que diseccionaba la realidad cubana de ese momento, los años 80.

Amaury. 80, a mí me daban un cuero en el programa de Ramón.

Luis Alberto. Sí, daban un cuero violento, violento.

Amaury. Yo me reía mucho con las cosas que decían de mí.

Luis Alberto. Ramoncito era un tipo muy ocurrente, le gustaba ese humor muy, muy irreverente, muy irreverente. Y en ocasiones nos llevamos muy buenos cocotazos, ¿eh?, pero fue un espacio de mucha libertad, ahí, en Radio Ciudad de La Habana, con un piquete de gente muy divertida. Ahí estaba conmigo, por ejemplo, Ulises Toirac. Entonces era como un cuadro de comedia y se le daba chucho a todo el mundo, a todos. Había gente que se molestaba.

Amaury. ¿Sí, que se ponían bravos?

Luis Alberto. Había gente que se personaba en la emisora: oye, no digan más eso por ahí, porque…

Amaury. No te puedo creer.

Amaury. ¿Por qué dicen algunos que tú eres el más joven de los actores mayores y viceversa?

Luis Alberto. Ahhh, porque, a ver. Eso sí es algo que es innato en mí. Yo nunca he establecido barreras generacionales.

Amaury. ¡Qué bueno!, porque a los actores de tu generación, fíjate que ya caí yo mismo en eso, les gusta hablar de la generación, entonces son los cantautores de la generación, los escritores de mi generación y eso se convierte como en un cliché también, ¿no?.

Luis Alberto. No, no, para mí Cuba es mucho más y la cultura cubana es mucho más. O sea, yo no hago.

Amaury. Mucho más que una generación, claro.

Luis Alberto. Yo no hago quincallas particulares, ni finquitas, no, no. Para mí un actor de mi edad, o de 70 años, es lo mismo que uno que tiene 16 y empezó ayer. Si lo hace bien y enfrenta su trabajo con rigor, con seriedad, pues ese también es de mi generación.

Entonces, esas personas que dicen eso, lo que quieren decir es que, aunque los años vayan pasando por mí, en el almanaque, quiero decir, mentalmente yo siempre quiero tener 16 años. Y además, me encanta tener 16 años.

Amaury. Y arriesgarte, ir al barranco

Luis Alberto. Quiero decir que colaboro. Sí, sí, sí, colaboro con toda esa gente. Oye Luis, tengo una película que quiero hacer y no tengo dos kilos y no sé más, no sé qué. A ver, enséñame lo que quieres hacer. ¿Es esto? Mira, me interesa, venga, vamos a hacerlo.

Vas a trabajar con tal actor, pero él tiene temor. ¡No, qué temor de qué, ni qué temor! Si a mí cuando yo empecé tuve tanta gente linda que me ayudaron, que me tendieron una mano.

Amaury. Uno tiene que estar en reciprocidad, ¿no?

Luis Alberto. Sí, ahora, ¿qué me toca a mí? pagar, pagar y decir: Esta muchacha jovencísima, este tipo recién salido de la escuela, no les puedo hablar desde una altura. No, no, ¿qué te pasa? Yo estoy al mismo nivel que tú. Tú estás enfrentado al mismo demonio que yo y vamos a batirnos los dos juntos por esto, pero así, sin pose de ninguna clase, sin dar conferencias, sin ser un tipo doctoral. No, no, normal, normal.

Amaury. Bueno, tú eres muy buen amigo. ¿Quién le puso a ese grupo con el que tú te reúnes tantas veces y que son las personas que más tú ves? Pichi, Bárbaro Marín, Los Malitos. ¿Por qué Los Malitos?

Luis Alberto. Mira mijo.

Amaury. Digo para aclararlo de una vez.

Luis Alberto. Una vez más, un joven, Atanay ¿sabes quién es Atanay?

Amaury. Sí, hombre, como no voy a saber quién es Atanay el rapero

Luis Alberto. Atanay, que es mucho más joven que nosotros, de repente fue a una fiesta creo que en casa de Pichi, o algo así con nosotros, y se divirtió horrores, se murió de la risa. Y Atanay dijo: oye, pero ustedes son malitos, malitos, ¿eh?, ustedes se ponen malitos, malitos. Y él fue el primero que empezó a decir: Oye, ven acá, ¿los Malitos no se van a reunir más? Somos un grupo de amigos, no somos solamente actores. Hay pintores…

Amaury. …Músicos…

Luis Alberto. …Muchos músicos, que lo que hacíamos sobre todo, era; uno, querernos mucho y dos, apoyarnos mucho.

Amaury. A ver, ¿cuántos discos tú tienes? Porque tú eres uno de los melómanos más importantes que tiene Cuba. Tú, Sigfredo Ariel, creo que son ustedes dos. Creo que son ustedes los que le ganaron ya a todo el mundo.

Luis Alberto. No, no, tengo sentado frente a mí al “Boss”.

Amaury. Ya no tengo muchos. (risas)

Luis Alberto. Tengo sentado al frente al “Boss”. Mira, lo mío con la música, es, yo creo que a veces toma ribetes ya de enfermizo, ¿no?. Soy un melómano empedernido, de toda la vida, de toda la vida. Yo, desde que era un niño, descubrí que la música me aporta a mí una intensidad sentimental que no lo logra ninguna otra de las artes. Yo te digo con toda sinceridad, yo con gusto dejaría de ser actor y todas las películas y todas esas cosas, todo, todo, si mi padre me hubiera llevado a una escuela de música. Por lo tanto, todos ustedes que se dedican a hacer música, que la hacen incluso, para mí son como dioses. A mis personajes los hago con música, en serio.

Amaury. ¡Qué bonito, qué bonito eso!

Luis Alberto. Y ahora, que ya salió el IPod, es mejor, porque antes era muy complicado llevarte un long playing o una grabadora a un rodaje. Pero hoy en día yo llego a un sitio, me conecto mis audífonos y venga Mozart para abajo o Keith Jarrett para abajo, o en dependencia de lo que venga.

Amaury. Sí, en dependencia de lo que venga.

Luis Alberto. Y ¿sabes qué?, logro, incluso, aislarme, porque en un rodaje hay muchas personas que están haciendo lo suyo y yo he descubierto que con la música yo me voy a otro sitio y después regreso. Me preguntabas por la cantidad de discos…

Amaury. …Eso, te vas con la música a otra parte, qué bonito, ¿no?.

Luis Alberto. Sí, yo estaba, desde que tengo uso de razón, siempre me gustó acopiar música y tener música. Ese es como mi violín de Ingres. ¿Luis, a qué te dedicas en tu tiempo libre? Bueno, veo muchísimo cine, que es lo mío, que es lo que me toca, pero escucho muchísima música. Yo vivo para eso, de verdad, en serio y he hecho. Mira, yo he ido a los lugares más increíbles del mudo a buscar una canción, una canción.

Amaury. ¡Bueno, a  mi casa has ido a buscar un disco!.

Luis Alberto. Y las veces, las poquísimas veces que he salido con un presupuesto más o menos decente. Las pocas veces que he salido de Cuba con un presupuesto más o menos decente, tengo que evitar entrar en las tiendas de discos.

Amaury. No, eso puede convertirse en una dulce tortura y en un privilegio también que nosotros hemos tenido gracias a nuestro trabajo.

Luis Alberto. Claro, claro

Amaury. Háblame de la familia que tú fundaste. Ya hablamos de la familia que tú heredaste. Ahora hablemos de la que tú has fundado.

Luis Alberto. Tengo tres hijas.

Amaury. Que yo sé que las adoras y que hablas de ellas todo el tiempo.

Luis Alberto. Sí, Claudia y Camila son grandes, ya son mujeres. Y ahora tengo una bebé muy pequeñita, tiene tres meses, que se llama Vida. Ellas tres son lo mejor que yo he logrado hacer en mi vida, ahí está lo mejor de mí.

Amaury. Vamos a hablar de una cosa maravillosa. La última época en que nos vimos mucho fue porque tú habías hecho uno de los documentales -tú como realizador- más impresionantes que yo he visto, de los documentales que yo pongo para llorar, para emocionarme, Leal al tiempo, un homenaje a Eusebio Leal. A mí me parece que eso tiene una factura impecable. Se ha puesto por televisión en varias oportunidades. ¿Cómo fue trabajar con Eusebio?

Luis Alberto. Eusebio es un patriarca. Eusebio es un patriota. Eusebio es una columna de las que sostienen la cultura y la historia de este país. Es todo eso y al mismo tiempo es un tipo asequible.

¿Tú sabes cómo yo pude hacer ese documental? Ese documental lo pude hacer porque partí de mi admiración hacia él. Estudiando a este hombre, y acompañándolo durante casi seis meses, yo hice también un viaje a la semilla. Verle a él haciendo lo que hace, y lo bien que lo hace, pues a mi me alimentó espiritualmente. Yo me devanaba los sesos diciendo: ¿cómo en una hora puedo acercarme mínimamente, a la estatura de este hombre?

Amaury. Luisito, ¿tú suscribirías esta frase de Ortega y Gasset que dice: sin admiración no hay amor? Es muy arriesgada esa sentencia.

Luis Alberto. Sí, yo la suscribiría, claro. Así, pensado ahora así, no encuentro nada o a nadie en mi vida, que yo ame o a quien yo ame, sin que antes, sin que también pase eso por la admiración. O sea, que para mí, amor y admiración van en la misma valija.

Amaury. El documental de Eusebio y, con esto vamos a terminar. Tiene el gran título, Leal al tiempo, ya desde el título, ya uno empieza a temblar. ¿Luis Alberto García ha sido leal al tiempo? Sería la pregunta.

Luis Alberto. Sí. Yo he cometido errores como cualquiera, pero he sido leal al tiempo que me ha tocado vivir y al tiempo de las personas que me antecedieron. Antes te dije que mis padres escogieron para mí que yo naciera en esta tierra, ¿no? Al mismo tiempo yo también he escogido esta tierra para que nazcan mis tres hijas.

Hablamos de los sueños, yo decidí hace mucho tiempo, y sigo decidido a ello, sembrar los sueños míos aquí. Y yo soy de los que le gusta vigilar lo que sembré. Soy consecuente, aquí estoy, fajao. Inconforme en ocasiones, claro, ¿cómo qué no?, pero inconforme desde la pertenencia de la que también te hablé, que es mi derecho.

Sí, yo soy un tipo leal al tiempo que me tocó vivir. A veces gente que no me conoce, o gente que me quiere mucho, y que entiende las cosas de otra manera, me dicen: “Luis, ¿por qué tú te quedaste aquí? ¿Por qué no buscaste otros derroteros, o hiciste tu carrera en otra parte?”

Yo no critico al que quiere vivir en otra parte, yo creo que es un derecho muy soberano que tú quieras hacer tu vida donde quieras. Pero yo no soy de esos, no podría estar fuera de aquí.

¿Y si Fernando hace su mejor película y yo no estoy?

¿Y si Silvio y Pablo vuelven a cantar juntos y yo no estoy?

¿Y si mi hija más grande me da un nieto y yo no estoy?

¿Y si mi hija la pintora se vuelve una enorme pintora, que es lo que espero y yo no estoy?

¿Y si Vida, la más pequeñita, logra tener una vida más plena que la mía, y yo no estoy?

¿Y si los Industriales vuelven a hacerme una campaña como la del año pasado, yo me la voy a perder?

No señor, este es mi lugar, y tienen que darme también.

Amaury. Bueno, ante esas palabras, solo queda decir, gracias. Gracias mi socio. (abrazos)

Fuente:Cubadebate

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Ciego de Avila busca revancha en béisbol cubano

El equipo de Ciego de Avila aguarda hoy por el inicio de la postemporada del Campeonato Cubano de  béisbol con la intención de tomar revancha ante Villa Clara, culpable de todos sus descalabros anteriores.
Avileños y villaclareños se medirán mañana en el partido estelar de la Zona Oriental, en uno de los pareos más atractivos de la primera ronda de los play off, prevista al mejor de siete desafíos.
Roger Machado, el manager avileño, conoce en carne propia lo que es ceder ante sus rivales de turno, y aunque aseguró días atrás que "este debe ser el año nuestro", sus palabras no sonaron tan rotundas, porque casi seguro pensó en ese momento en sus principales lanzadores.
Machado sabe que sin Vladimir García en perfecto estado será difícil seguir adelante o pensar en el título y confía en que el veloz derecho recupere su mejor forma ante Villa Clara, frente al cual cayó muchas veces en postemporada.
Para el timonel resultó una buena noticia el levantón del zurdo Maikel Folch en los finales, pero los problemas en el brazo de su mejor lanzador le quitan el sueño a pesar de una poderosa ofensiva, la mejor del torneo en su etapa regular.
La eclosión como bateador de Rusney Castillo, quien bateó 18 jonrones e impulsó 79 carreras en la campaña, inspira a los parciales avileños, ávidos de un triunfo ante sus rivales de turno, verdugos hasta ahora.
Castillo tuvo un average de .324, con 22 dobles, 29 bases robadas y 75 anotadas para encabezar a los artilleros de los llamados Tigres, quienes batearon para .317.
El patrullero central Yoelvis Fiss -17 jonrones, 68 impulsadas y .345 de average- forma un dúo letal junto a Castillo, y del aporte de ambos dependerá hasta donde llegue su equipo en la postemporada.
Pero solamente con bateo no se gana en postemporada y menos ante un rival curtido campaña tras campaña, sobre todo en los meses de marzo y abril, en los cuales alcanzó muchas finales, aunque desde hace 15 años no consigue un título.
El pitcheo puede inclinar la balanza a un lado u otro y para que Ciego de Avila la tenga de su lado necesita de García, quien ganó ocho de 15 aperturas en la serie, con seis descalabros, aunque los contrarios le batearon para .305 y lanzó para un altísimo 5.56 carreras limpias por cada nueve entradas.
García, quien rozó las 100 millas de velocidad hace poco más de un año, pasa como uno más entre los pitchers cubanos, al extremo de que los bateadores le perdieron el respeto.
Por suerte para Machado, los novatos Yadir Rabí (7-2) y Víctor Baró (6-0) sumaron 13 triunfos y solo dos fracasos para apuntalar un cuerpo de lanzadores en el cual sobresalieron además Pedro Echemendía (5-2), Dachel Duquesne (6-4) y Yander Guevara (7-5).
Si todos ellos hacen su trabajo como en el calendario regular, el aporte de Vladimir García puede no ser tan importante y Ciego de Avila tendrá todas las de ganar ante un Villa Clara que alardea de su cuerpo de lanzadores, el único por debajo de las cuatro limpias por partido en el torneo regular.
El equipo de Machado tendrá que medirse al más efectivo de los tiradores de la lid, el mundialista Freddy Asiel Alvarez, puntero en carreras limpias con 1.91 en 110 entradas de labor, al ponchador Misael Siverio y al también internacional Robelio Carrillo, tres abridores que sumaron 22 éxitos en la lid.
Para unos, la historia de Villa Clara pesará una vez más, pero los parciales y los jugadores de Ciego de Avila saben que alguna vez deben llegar los triunfos y apuestan porque será esta vez.

Fuente:Prensa Latina y Ain
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Los zapaticos me aprietan

Mientras los reactores siniestrados despiden humo radiactivo en Japón, y aviones de monstruosa estampa y submarinos nucleares lanzan mortíferas cargas teledirigidas sobre Libia, un país norteafricano del Tercer Mundo con apenas seis millones de habitantes, Barack Obama le hacía a los chilenos un cuento parecido a los que yo escuchaba cuando tenía 4 años: “Los zapaticos me aprietan, las medias me dan calor; y el besito que me diste, lo llevo en el corazón”.

Algunos de sus oyentes quedaron pasmados en aquel “Centro Cultural” en Santiago de Chile.

Cuando el Presidente miró ansioso al público tras mencionar a la pérfida Cuba, esperando una explosión de aplausos, hubo un glacial silencio. A sus espaldas, ¡ah, dichosa casualidad!, entre las demás banderas latinoamericanas, estaba exactamente la de Cuba.

Si se volteaba un segundo sobre su hombro derecho habría visto, como una sombra, el símbolo de la Revolución en la Isla rebelde que su poderoso país quiso, pero no pudo destruir.

Cualquier persona sería, sin duda, extraordinariamente optimista si espera que los pueblos de Nuestra América aplaudan el 50 aniversario de la invasión mercenaria de Girón, 50 años de cruel bloqueo económico de un país hermano, 50 años de amenazas y atentados terroristas que costaron miles de vidas, 50 años de proyectos de asesinato de los líderes del histórico proceso.

Me sentí aludido en sus palabras.

Presté, efectivamente, mis servicios a la Revolución durante mucho tiempo, pero nunca eludí riesgos ni violé principios constitucionales, ideológicos o éticos; lamento no haber dispuesto de más salud para seguir sirviéndola.

Renuncié sin vacilación a todos mis cargos estatales y políticos, incluso al de Primer Secretario del Partido, cuando enfermé y nunca intenté ejercerlos después de la Proclama del 31 de julio de 2006, ni cuando recuperé parcialmente mi salud más de un año después, aunque todos continuaban titulándome afectuosamente de esa forma.

Pero sigo y seguiré siendo como prometí: un soldado de las ideas, mientras pueda pensar o respirar.

Cuando a Obama lo interrogaron sobre el golpe de Estado contra el heroico presidente Salvador Allende, promovido como otros muchos por Estados Unidos, y la misteriosa muerte de Eduardo Frei Montalva, asesinado por agentes de la DINA, una creación del Gobierno norteamericano, perdió su presencia de ánimo y comenzó a tartamudear.

Fue certero, sin duda, el comentario de la televisión de Chile al final de su discurso, cuando expresó que Obama ya no tenía nada que ofrecer al hemisferio.

Yo, por mi parte, no quiero dar la impresión de que experimento odio a su persona, y mucho menos hacia el pueblo de Estados Unidos, al que reconozco el aporte de muchos de sus hijos a la cultura y a la ciencia.

Obama tiene ahora por delante un viaje a El Salvador mañana martes. Allí tendrá que inventar bastante, porque en esa hermana nación centroamericana, las armas y los entrenadores que recibió de los gobiernos de su país, derramaron mucha sangre.

Le deseo buen viaje y un poco más de sensatez.

Fidel Castro Ruz

Marzo 21 de 2011

9 y 32 p.m.

Fuente:Cubadebate

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